Tolima

¿Donde está la franja amarilla?


En estos días me encontré con un libro muy agradable, es la compilación de varios ensayos del señor William Ospina, quien me imagino, no necesita de mi publicidad, sin embargo quiero compartirlo con aquellos que se atraviesen con este blog y aún no lo hayan leido. Es corto, sencillo, pero directo y sobre todo muy concienzudo a pesar de ser muy soñador.
El señor Ospina comparte aquí con nosotros lo que le han dado años de investigación y nos deja acercar a sus reflexiones mientras nos conduce por un rápido viaje a través de nuestra historia y nos confronta con nuestra idiosincrasia, con lo avergonzados que tantas veces nos sentimos o con ese falso orgullo por una u otra razón que al final, sólo deja entrever cómo pretendemos aparentar ser algo que no somos. Creo que puede contextualizar con facilidad a quienes no hayan profundizado demasiado en nuestra historia, o que peor aún, no la conozcan, que lamentablemente es la gran mayoría. Porque no sólo quienes no tienen acceso a la educación no tienen claro el panorama de hechos que compone nuestro pasado y nuestro presente, sino que además quienes sí lo tienen o no les interesa o tienen una visión tergiversada de cómo han sido las cosas.

Aquí nos han manejado la cabeza y nos han confundido con los conceptos y los términos que se utilizan para describir a los unos o a los otros, borran el pasado o lo acomodan al mejor estilo de la visión utópica de “1984″. Somos partidarios de un lado o del otro sin tener claro cómo han sucedido realmente las cosas; otorgamos o desacreditamos basados en ideas vagas que estan muy lejos de ser verdaderamente útiles.

Escribo esto porque he sentido cómo estamos cada vez más necesitados de que esto cambie, cómo nos esta afectando, a pesar de habernos acostumbrado. Si se pensara verdaderamente en una revolución, no podría ser como la propuso Lenin para Rusia, ni Fidel Castro para Cuba, ni Mao Tse Tung para China ni como tantas otras en la historia. Esto es Colombia y nuestra historia es diferente, bajar a unos del poder sería poner a otros y eso es muy probablemente la misma cosa. No sólo se trata de la transformación de tantas normas, ni dela redistribución de tantas otras, no sólo es un cambio de poderes, es un cambio cultural. Y esa es una tarea enorme que no se da de la noche a la mañana. La cosas no cambiarán ni facilmente ni pronto y esa posición es dificilmente “asumible” bajo la pasión de la juventud, muy seguramente no se pueda vivir para verlo.
Pero creo que es importante informarnos mejor, conocer verdaderamente lo que hemos sido para comprender mejor lo que somos. La guerra aquí no comenzó hace 50 años, ni tampoco se perdieron las ideologías. Aquí desde hace quinientos años ha habido una guerra constante y las ideologías no se han construido, sólo se han plagiado.
Solamente conociendo nuestras verdades seremos menos vulnerables a la manipulación y sólo construyendo verdaderamente nuestra identidad tendremos la fuerza suficiente para afrontar y superar los problemas que nos acosan.

Colombia 2010

Colombia 2010 from Nacho Salgado on Vimeo.

Monatñita- Ecuador. Un lugar sencillo pero increible.

Playa de Olón, contigua a Montañita.

La semana ante pasada me quede sin trabajo, gracias a que la gerente del hotel donde trabajaba no estuvo muy conforme al ver que no obtenia de mi la sumision que esperaba. Quedarse sin trabajo aqui es una situacion muchas veces preocupante, a pesar de tener una profesion en la que hay bastante trabajo (eso si, en su mayoria mal pago), la verdad no es que sean muchas las opciones.
Decidi entonces tomarlo con calma e irme de paseo, como la cuestion era la futura incertidumbre economica, lo mas viable era el ahorro. Comence un viaje “corto”, pero entretenido hacia una playa en Ecuador llamada Montañita, seguro que algunos la conoceran, se ha hecho bastante popular gracias al surf. Arranque sin pensarlo mucho, pero si con muchas ganas de mar y lamentablemente a pesar de ser nuestras playas en el Atlantico mucho mas hermosas, es mas barato salir del pais que quedarse.
Cuando pensaba en Ecuador lo veia tan parecido a Colombia, es mas, no lo veia con gran estima, hace poco habia pasado por ahi, pero no tenia una opinion que se pudiera basar en algo firme; Y ahora aunque la vegetacion sin duda es similar, la sensacion que me produjo fue muy diferente.

Al comienzo el problema con la información fue algo complicado, nunca me pude orientar bien con lo que me decian los ecuatorianos, ni yo los entendia ni ellos me entendian. Nos dieron como mil rutas para el lugar a donde iba, para darme cuentra al final que habia elegido la peor y que la mas sencilla era la mas obvia pero no la que ellos nos mencionaban. Tuvimos un viaje pesado, pasamos por algunos pueblos hasta finalmente encontrarnos con el Pacifico y con un sin numero de pequeños poblados costeros. El calor era agobiante pero despues de todo logramos llegar a nuestro objetivo sin problemas. Montañita es un pueblito que vive del turismo, es un lugar apacible donde todo el mundo esta tranquilo y donde se puede andar a cualquier hora sin tener miedo de que pueda pasar algo. Se encuentra comida desde $US 1.50, hasta mas o menos $US8 y lo mismo con la vivienda, unas muy baratas y otras mas costosas pero aun asi baratas. Hay fiesta todos los dias y no te sientes acosado por el comercio. Se esta relajado realmente, lo mas parecido a la mendicidad son los argentinos y los chilenos, que en realidad son simplemente “hippies” y creanme que no la estan pasando para nada mal.
Ecuador se recupera, no digo que no haya problemas, nada es perfecto, pero no al nivel que los hay en Colombia, no hay tanta descomposicion, es un pais que esta comenzando a tener una autoestima una identidad, cosa que aqui es solo una mentira publicitaria. Hay motivacion,  
Se siente una actitud diferente, en Montañita los nativos que se han mezclado muy bien con todo este relativamente nuevo mundo del surf y del turismo, cuidan esto y ellos tambien contribuyen aque el lugar sea tranquilo, todo el mundo esta borracho, pero la violencia es minima, aqui verian un lugar asi como la mejor plaza para dedicarse a asaltar euopeos ingenuos y desprevenidos.
Es diferente y no tuve que ir tan lejos para sentir una diferencia considerable, una tranquilidad que aqui no se tiene, al regresar a Colombia se choca uno con la agresividad de nosotros, no me di cuenta de que estaba de nuevo en mi tierra, que para nada es mia !, por algo que añoraba sino por algo que me desagrada, hacia donde vamos?, no lo se, a mi me dieron ganas de quedarme alla y mas ahora que Santos va ganando las elecciones.

Cafe Bastidor

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Demencia

Demencia

Las Venas Abiertas de América Latina

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Las Venas Abiertas de América Latina, un libro que aún después de cuarenta años sigue siendo vigente y que todos los latinoamericanos deberían tener a su alcance.
Tal vez sea cierto que no se vaya a lograr una revolución con esto porque, siendo sinceros, cuántos de nosotros estamos dispuestos a dejar de consumir los productos que nos han convertido en necesarios? La Coca Cola, que “estimula el espíritu y une familias”, la Pepsi, con la que “todo se puede”; o cuántos de nosotros detenderemos un poco nuestra sed de tecnología… Pero sin duda es un comienzo conocer cómo han sucedido las cosas, no es cuestión de ideologías políticas, sino de intereses económicos.

“La división internacional del trabajo consiste en que unos paises se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones. Éste ya no es el reino de las maravillas donde la realidad derrotaba a la fábula y la imaginación era humillada por los trofeos de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de las necesidades ajenas, como fuente y reserva del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan consumiéndolos, mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos.” Eduardo Galeano. “Las Venas Abiertas de América Latina”.

Esposición en el Bastidor

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La calle frente al espejo

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La Ciudad del Caos

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